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sábado, 6 de abril de 2013

COVADONGA, Música desde los más alto.

El real sitio, sede de la presentación de un CD con piezas grabadas con el órgano mayor, con el que se pretende proyectar la imagen del santuario fuera de Asturias.

No había escenario mejor. El imperial sonido del órgano mayor ubicado en lo alto de la basílica de Covadonga actuó ayer de improvisado expositor para dar a conocer una obra musical que ayer vio la luz por primera vez en forma de CD. El organista Heinrich Walther, protagonista del disco, fue el perfecto maestro de ceremonias. Nada mejor que una demostración de su sapiencia musical para poner los dientes largos a los numerosos amantes de la música de órgano que ayer se dieron cita en el Real Sitio.
El CD presentado ayer en la Casa Capitular de Covadonga muestra una deliciosa combinación de piezas para órgano de Mozart, Brahms, Liszt y Bach, interpretadas por Walther en el órgano mayor de la basílica de Covadonga y en el órgano de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery de Avilés. Ambos instrumentos han sido creados por los talleres del maestro organero Federico Acitores. La edición del CD que se pondrá a la venta para su distribución en España y Europa, ha sido producida por la discográfica alemana «Organum Classics», especializada en la edición y difusión de música de órgano.
El compacto podrá ser adquirido también en las tiendas del Real sitio con el objetivo de poner a disposición de peregrinos y visitantes la calidad musical de un instrumento que a diario acompaña las celebraciones litúrgicas de la basílica de Covadonga. El abad de Covadonga, Juan José Tuñón Escalada, destacó durante la presentación que «con la colaboración de unos pocos pueden salir grandes cosas». Uno de los objetivos de este disco es según el abad proyectar la imagen de Covadonga y de Avilés fuera de Asturias, así como transmitir la espiritualidad que emana del Real Sitio.
Tuñón Escalada destacó la apuesta por la potenciación musical a través de las diferentes actividades llevadas a cabo por la Escolanía o de los cursos de verano organizados para jóvenes músicos, proyectos estos que forman parte del ámbito pastoral del Santuario de Covadonga en su vertiente cultural.
Heinrich Walther profesor en el Conservatorio Superior de Friburgo y los Conservatorios Superiores de Música Sacra de Heidelberg y Rottemburgo del Néckar, además de organista titular de la iglesia de Saint-Matthieu de Colmar (Francia), aseguró poco antes de interpretar algunas de las piezas incluidas en el CD que para él ha sido «un placer grabar este disco con estos instrumentos».
Publicado por Emilio G. Cea
La Nueva España, 6 de abril de 2013

sábado, 25 de agosto de 2012

Novena en honor de Nuestra Señora de Covadonga 2012


Monseñor Renzo Fratini, nuncio apostólico en España, abrirá el próximo día 30 la novena a Nuestra Señora de Covadonga, que se desarrollará hasta el día 7 de septiembre, con el título «¡María, dichosa tú, que has creído!». La cercanía de los actos religiosos se nota ya en el santuario, donde ayer se desarrollaron varias obras para adecentar algunos rincones. La jornada de ayer fue, además, una de las más multitudinarias en Covadonga, donde se registraron colas para acceder a la santa cueva.
La novena, que dará comienzo a las seis de la tarde con la celebración de la santa misa en la basílica, para proceder posteriormente al rezo del rosario en procesión con la imagen de la Santina hasta la cueva, orienta su atención al «Año de la fe», que se inicia en octubre con ocasión del 50 .º aniversario de la apertura del concilio Vaticano II.
El viernes día 31, el arcipreste del Nalón, José Ángel Pravos Martín, se encargará de predicar la misa de la novena, bajo el título «Lo imposible se hace posible cuando Él nos anuncia su salvación». Le seguirán los arciprestes de Villaviciosa, Gaspar García Muñiz, el sábado 1 de septiembre; el de Siero, José Julio Velasco Rolaño, el día 3; el de Villaoril, Jesús Emilio Menéndez Menéndez, el día 4; el del Eo, Jorge Cabal Fernández, el día 5, y el de Llanes, Francisco Javier Panizo Calvo, el día 6 de septiembre.
El domingo 2 de septiembre oficiará la santa misa de la novena el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, que contará con la asistencia de los obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo; en tanto el viernes 7 de septiembre, será el turno de predicación para al abad del real sitio, Juan José Tuñón Escalada, con el título «María y los apóstoles, la Iglesia que acoge al Espíritu», fecha ésta en la que, a las 22.00 horas, se celebrará la vigilia de oración con los jóvenes.
Como ya es tradición, la solemnidad de Nuestra Señora de Covadonga y Día de Asturias tendrá lugar el 8 de septiembre, a las doce del mediodía, con la eucaristía en la basílica del santuario presidida por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. Además, este año ofrecen el ramu a la Santina las parroquias de Santa María, de Posada de Llanes; Santa Eulalia, de Ardisana; Santa María Magdalena, de Rales; San Pedro, de Vibaño; Nuestra Señora de Covadonga, de los Callejos; San Juan, de Caldueño, y Santa Eugenia, de Meré.               
Publicado por J.M. Carbajal
Diario La Nueva España, 24 agosto de 2012 
 

viernes, 27 de julio de 2012

El diario La Nueva España entrevista al Abad de Covadonga: "La principal preocupación en Covadonga es mantener viva la espiritualidad".

-Después de cuatro años como abad de Covadonga, ¿cuál es su balance?
-El balance es muy positivo porque es un lugar muy entrañable para los asturianos y de una gran proyección. Es una experiencia humana y sacerdotal que enriquece profundamente. Tiene su complejidad, no es una labor fácil, porque hay que tener en cuenta muchos aspectos y la sensibilidad con que todos miramos a Covadonga.
-¿Dónde encuentra la mayor complejidad?
-Uno debe de ser muy sensible a la pluralidad de matices, estar abierto a la idea que cada uno tiene. Covadonga es un lugar profundamente espiritual, pero también abierto a unos visitantes que no siempre son peregrinos. Es fundamental la actitud de diálogo y de acogida, que responde al espíritu de todo santuario, y más en este caso. Exige armonía de corazón y de espíritu y un conocimiento profundo de la honda significación de Covadonga.
-¿En qué consiste, exactamente, ser el abad de Covadonga?
-En velar por que el santuario mantenga su identidad y su lenguaje, inicial y fundamentalmente espiritual. Estar muy abierto a la realidad humana y eclesial que nos rodea; la gente viene con sus historias, vivencias y mentalidad. Coordinar el santuario, haciendo que sea un lugar, sobre todo, de acogida. Tenemos el santuario, la santa cueva, la escolanía, la acogida de peregrinos, etcétera. También mantener una estrecha colaboración con el Arzobispo y ser muy sensible a las necesidades que plantea el santuario, que van cambiando.
-¿Cómo ha evolucionado el número de visitantes?
-Ha crecido considerablemente. A lo largo del año supera los dos millones y medio de personas. Es una cifra muy significativa.
-¿Cómo es un día rutinario en su vida en el santuario?
-Alas 8:30 horas estamos en la Basílica para la oración de la mañana y la misa. Después desayunamos los sacerdotes juntos y programamos las tareas del día. Suelo celebrar la misa de la santa cueva y dedico la mañana a tareas y gestiones del santuario. Comemos en común, y por la tarde preparo alguna conferencia o publicación, hasta las 18:30 horas, cuando tenemos el rezo. Hasta la hora de la cena solemos atender tareas propias del santuario. Siempre es un programa abierto porque a Covadonga llega mucha gente y para mí es una prioridad el estar lo más disponible que pueda para atenderla.
-¿Qué significa Covadonga para los asturianos?
-Mucho. Venir a Covadonga nos ayuda a comprender el alma de Asturias, su historia, su espiritualidad y su sensibilidad. No sólo por la naturaleza o por la historia, sino también por cómo rezamos, cómo venimos. La religiosidad en otras zonas de España es más expresiva, aquí en Asturias los sentimientos son más contenidos, pero intensos. Estando aquí, uno se da cuenta de lo hondo, lo profundo que está metido en el alma de los asturianos.
-¿Y para usted?
-Soy asturiano, por lo que participo de ese sentimiento y de las emociones que sentimos en Covadonga. Como sacerdote, el santuario es parte muy importante de la vida de la Iglesia en Asturias. Como historiador, estar en un lugar con una historia tan definida con su identidad me produce una satisfacción enorme. En el plano pastoral, la riqueza humana del contacto con los peregrinos, con situaciones muy diversas, me enriquece enormemente. A Covadonga se viene con el corazón casi en la mano.
-¿Perciben aquí la situación económica y social que se vive en el país?
-Sí, percibimos la situación de crisis, que no sólo es económica, afecta a valores muy profundos. No sólo en el ámbito de los aspectos materiales o económicos, sino también porque vemos que la gente viene con bastante tristeza, con desesperanza, con mucha preocupación. Eso permite percibir que se viene a Covadonga buscando aliento, fortaleza, ánimo, esperanza.
-¿Cómo cree que conviven en Covadonga la dimensión espiritual y la turística?
-No son en absoluto excluyentes. Nosotros solemos hablar de visitantes. Pueden venir con motivación preferencialmente religiosa y la visita es una peregrinación. Llegan desde Asturias, de otroslugares de España o de fuera, muchos de Estados Unidos, México e Hispanoamérica. Luego, está el visitante que viene a conocer Asturias, que puede tener una vivencia religiosa aunque no haya venido con ese motivo, y hay una parte cuya prioridad es turística. Nuestra principal preocupación es manter viva la espiritualidad, un mensaje, una luz que creemos que también enriquece a quien puede venir solo por turismo.
-Han reforzado los lazos con la emigración asturiana, ¿cómo lo sienten afuera?
-Tienen una hondísima tradición en Covadonga y su visita es extraodrinaria, vienen familias enteras y arrastran a sus familiares de aquí. Estuve recientemente en Venenzuela y abrimos un cauce de comunicación; ahora estamos desarrollando un proyecto de restauración de la exedra de La Santina. Lo promueven y financian desde allí, buscando que haya un signo de esa devoción de la emigración asturiana hacia Covadonga.
-¿Qué otros elementos necesitan restauración en Covadonga?
-Hay muchas cosas que piden un mantenimiento, como la pavimentación de la explanada de la Basílica. Barajamos, además, una ampliación y reordenación del Museo y nos gustaría que hubiera una sala de exposiciones temporales, para que parte del patrimonio se pudiese dar a conocer un poco más. El santuario es un espacio tan abierto y de tal proyección que abre muchas posibilidades.
-En otoño comienzan la Novena del Año de la Fe.
-Sí, ha sido promovido por el Papa para toda la Iglesia Católica y, aunque empieza en octubre, en septiembre va a venir el Nuncio Apostólico en España. Será un momento extraordinario, intenso, vendrán personas de todas las parroquias y todos los grupos. Queremos que toda la renovación en las mejoras de la santa cueva, la exedra y demás componentes de tipo litúrgico y simbólico estén preparados para ese momento.
-Dos tiendas del santuario fueron objeto de robos hace algunas semanas, ¿cómo lo han vivido?
-Es una experiencia triste, dura, difícil y desagradable, que nos ha obligado a intensificar la seguridad en el santuario. Pero no nos impide seguir mimando, cuidando y poniendo ilusión en lo que Covadonga significa. Este es un lugar abierto en el sentido más amplio y positivo de la palabra, es un lugar de paz y tranquilidad.
Historiador y sacerdote
Juan José Tuñón nació en Pola de Lena en 1956, estudió en el Seminario de Oviedo y obtuvo la licenciatura en Geografía e Historia en la Universidad de la capital asturiana. Además, es licenciado y doctorado en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana de Roma y diplomado en Archivística, Paleografía y Diplomática en el Archivo Vaticano. Destaca su faceta como docente en el Seminario de Oviedoy su dilatada experiencia como párroco de Naveces, Santa María del Mar, Santiago del Monte y Bayas, todos ellos pueblos del concejo de Castrillón, donde estuvo 23 años. En 2008 fue nombrado Abad de Covadonga por el anterior arzobispo, Carlos Osoro. Pertenece a varias comisiones de patrimonio. Es miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) desde marzo y buen conocedor de la historia de Covadonga, sobre la cual ha realizado varios trabajos, como «Patronazgo real y vida capitular en Covadonga (s.XVIII)» e «Intervención episcopal y religiosidad popular en Covadonga (s.XVI-XIX)».
Publicado por Patricia Martínez
Diario la Nueva España 27/7/2012

martes, 13 de abril de 2010

Roberto Frassinelli, el Alemán de Corao.

Robert Bartholomaüs Carl Frassinelli nació el 23 de mayo de 1813 en Ludwisgburg, en el estado alemán de Würtemberg, aunque su familia era de origen italiano, de Trento. Frassinelli estudió en Tubinga y durante estos años se convirtió en un defensor de los ideales liberales, por los que pasó una temporada en prisión. En 1854, sus biógrafos consideran que ya está definitivamente asentado en España. La razón por la cual este arqueólogo, dibujante y bibliófilo alemán eligió para vivir el pueblo de Corao en Cangas de Onís no está clara. Según el erudito local Celso de Diego, parece ser que fue debido a la relación profesional que mantenía con un librero de antiguo afincado en Madrid, miembro de la familia Miyar, por la que conoce Corao y decide quedarse en el pueblo. También pudo influir en su decisión de asentarse en este pueblo cangués el encontrarse a tan sólo dos kilómetros del palacio de Labra, residencia de uno de los más importantes bibliófilos españoles del momento, Sebastián de Soto Cortés.
La actividad principal de Frassinelli fue la compraventa de libros antiguos y obras de arte de los monasterios recientemente desamortizados. Importantes historiadores españoles le acusaron de sacar de España códices de gran valor histórico. Lo que sí es cierto es que la España del siglo xix sin duda fue un lugar idóneo para las actividades de especulación arqueológica a las que él se dedicaba.
También tomó parte en el diseño y dirección de las obras del monumental santuario de Covadonga, de la mano del obispo de Oviedo Sanz y Forés, si bien, como hemos ya apuntado, fue apartado de ellas por las presiones de la Sociedad Central de Arquitectos, que le acusaron de intrusismo profesional.
Una vez afincado en Corao, se convirtió rápidamente en un gran conocedor del Macizo Occidental de los Picos de Europa. Esto le llevó a ejercer de guía para muchos importantes viajeros que por aquel entonces realizaron exploraciones o estudios sobre la zona. Así, parece ser que acompañó por muchos lugares al eminente geólogo alemán Guillermo Schulz, en sus trabajos de campo para su Descripción geológica de Asturias. También fue uno de los primeros en representar paisajísticamente los Picos de Europa, mediante una serie de dibujos realizados a lápiz y aguada sepia que se conservan en la biblioteca de Palacio de Oriente.
Su huella en los Picos queda bien patente en su toponimia. Hoy, un pequeño charco que se encuentra en el río Pomperi, en las cercanías de Pan de Carmen, se conoce como Pozo del Alemán, ya que parece ser que iba frecuentemente a bañarse en él. El camino que une Corao con el lago Enol, debido a la frecuencia con que lo transitó, se conoce hoy en día como Ruta Frassinelli.

El canónigo Máximo de la Vega.

Máximo del la Vega nace el 19 de noviembre de 1841 en el seno de una familia acomodada de Nueva de Llanes, ya que su padre, Don Benito, era el escribano de esta localidad. Entra muy joven en el Seminario Metropolitano de Oviedo y es ordenado presbítero en 1866. Ese mismo año, con sólo 25 años, es designado, a propuesta del ministro Posada Herrera, para el cargo de Canónigo de Covadonga.
A partir de 1872, Máximo de la Vega se convertirá en el brazo ejecutor de la ingente tarea de renovación material y espiritual de Covadonga que el obispo Sanz y Forés inicia en el santuario de Covadonga. Será el capitular llanisco el que recomienda a Roberto Frassinelli como diseñador y director de la obras para la rehabilitación de la Capilla de la Santa Cueva.
Don Máximo se entregará en cuerpo y alma a conseguir que se lleven a buen término las obras del Camarín de la Santa Cueva. El 8 de septiembre de 1874, se inaugurada la primera parte del grandioso proyecto renovación de Covadonga y el obispo Sanz y Forés proclamará solemnemente que pronto se colocará la primera piedra de un suntuoso templo digno de María.
En estos años de la década de los setenta, don Máximo dedica todos sus esfuerzos a la construcción de la basílica. Así, negocia donaciones, moviliza a los fieles, organiza peregrinaciones, encarga una gama de objetos para la venta y, por supuesto, vincula a destacados políticos a su proyecto. Las obras darán comenzaron el 30 de julio de 1877 con la presencia del Rey y bajo la dirección técnica de Frassinelli; pero, a píe de obra, como un capataz encomiable siempre se encontraba don Máximo, quien decidía sobre todos los aspectos del trabajo, por eso las gentes del lugar le apodaron con el sobrenombre del Soberano.
Cuando el obispo Sanz y Forés es trasladado a la diócesis de Valladolid y el nuevo obispo Herrero y Espinosa de los Monteros decide retirar de la dirección técnica de la obras a Frassinelli, don Máximo pasa por duros momentos, ya que también quieren relevarlo a él del cargo de canónigo fabriquero. En 1884, un nuevo obispo, Martínez Vigil, confirmará a don Máximo en su puesto de fabriquero y el 10 de mayo de ese mismo año es nombrado conservador del de la Real Colegiata de Covadonga. A partir de ese momento la dedicación de don Máximo a Covadonga es absoluta, no para de viajar a Madrid en busca de fondos para culminar tan colosal proyecto.
Don Máximo no sólo se preocupó por el engrandecimiento de Covadonga, también fue un gran promotor de toda la comarca. Promovió la construcción de la carretera a los Lagos y la de Corao a Nueva, así como promocionó notablemente el turismo de naturaleza en el Macizo del Cornión. Su cabaña y su barca en el lago Enol fueron visitadas por importantes personajes en el último cuarto del siglo XIX.
En uno de sus múltiples viajes a la capital en busca de fondos enferma de una fuerte neumonía, a consecuencia de haberse detenido el tren en el que viajaba en el puerto de Pajares. Corría el mes de marzo de 1896 y don Máximo tuvo que abandonar su querida Covadonga para reponerse en su casa natal de Nueva. Pocos meses después, el 7 de septiembre, fallecía.

El Obispo Martínez Vigil

Fray Ramón Martínez Vigil nace el 12 de septiembre de 1840 en Tiñana, concejo de Siero. El 19 de septiembre de 1858 toma los hábitos de la Orden de los Dominicos en el convento de Ocaña (Toledo). Ya como dominico se trasladó a las islas Filipinas y estudiará en la Universidad de Manila, donde conseguirá los grados de licenciado y doctor en Filosofía y Teología. Posteriormente desempeñará la cátedra de teología en dicha universidad.
En el año 1876 regresa a la península y es nombrado procurador general de
la orden dominica para las provincias de España y Filipinas. En el año 1878, por su conocimiento de las problemática en Ultramar, es nombrado consejero nato del Ministerio de Ultramar. Luego entrará a formar parte del claustro de profesores de la Universidad Central de Madrid.
El 17 de marzo de de 1884 es preconizado obispo de Oviedo, tomando posesión de la sede episcopal ovetense el 28 de junio del mismo año. En su labor como obispo de Oviedo dotó al Cabildo catedralicio de nuevos estatutos y trató por todos los medios de elevar el nivel cultural del Clero. A la muerte del rey Alfonso XII se le encomendó la oración fúnebre, que pronunció en la capilla Sixtina ante el Papa León XIII, por lo que fue premiado con el nombramiento de noble y prelado del Solio Pontificio. Fue elegido senador por dos legislaturas por el Arzobispado de Santiago de Compostela.
En Covadonga se encargará de reconstruir la Junta que promueve las obras del Santuario y nombrará al arquitecto Federico Aparici como responsable técnico de las obras de construcción de la basílica, las cuales se concluirán definitivamente en 1902. Durante su mandato comenzarán las obras de la construcción del Gran Hotel Pelayo.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El Barón de Covadonga

La Baronía de Covadonga fue un título concedido por la Reina Isabel II, el 13 de agosto de 1861, a Ramón Valdés y Busto Bernaldo de Quirós y de Solís, coronel de Infantería, Caballero de Carlos III, decano de Su Majestad y maestrante de Sevilla. Nació en 1821, y falleció el 2 de junio de 1890, siendo enterrado en el Claustro de la Colegiata de San Fernando del Santuario de Covadonga. Casó dos veces, la primera con Ana Balbín, y la segunda con Ángela Mon y del Hierro.
De éste último matrimonio nació Francisco Valdés y Mon, que le sucedió en el título siendo el II Barón de Covadonga. Contrajo matrimonio con Felisa Armada y Valdés, hija de D. Juan Antonio Armada y Guerra, VI Marqués de Santa Cruz de Rivadulla y de Dña. María del Rosario Valdés Ramírez de Jove, IV Marquesa de San Esteban del Mar de Natahoyo.
El III barón de Covadonga fue D. Ramón Valdés y Armada, Mayordomo de Semana del Rey Alfonso XIII, casó tres veces, pero será del último matrimonio, con Dña. María Menéndez Valdés y de Bustamante, baronesa de San Vicenso, del que le vendrá la sucesión y que es a quien hoy se deseo recordar ya que hoy hace seis años, el18 de noviembre de 2001, fallecía en su domicilio familiar en la esquina de la calle de Ayala con el Paseo de la Castellana.
D. Jesús Valdés Menéndez Valdés, IV Barón de Covadonga. Nació en Madrid el 19 de junio de 1917, hijo único de este último matrimonio fue Infantico del Pilar y a los siete años recibió su Primera Comunión en el Santuario de Covadonga. A los diez años se quedó huérfano de padre y fue su tutor testamentario su primo Luís Armada y Martín de los Ríos, Marqués de Santa Cruz de Rivadulla.
Estudió por libre el Bachillerato en Zamora, ya que residía en la casa familiar de Toro conocida como Palacio de Bustamante, ciudad con la que tenía una fuerte vinculación familiar por vía materna y una vez finalizada la guerra civil, en la que sirvió como Alférez Provisional, se incorporó a la Academia militar de Valladolid en el arma de Caballería estando destinado en Zaragoza, Córdoba y Ávila.
El 27 de abril de 1949 contrajo matrimonio en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid, ante la imagen de la Virgen de las Batallas y de Covadonga, con Dña. María Luz de la Colina y Burón, natural de Córdoba e hija de Juan José de la Colina y Gómez de Rueda y Clara Burón y Riquelme, de hidalga familia cántabra. De este matrimonio nacieron doce hijos y en el momento de su muerte contaba con veinticuatro nietos.
Su carrera militar concluyó el 1 de enero de 1955 simultaneando sus últimos años castrenses con los estudios de la Licenciatura en Derecho. En ese mismo año se incorpora al Ilustre Colegio de Abogados Madrid, ejerciendo como tal hasta su muerte.
Unos años más tarde, en 1962, obtuvo el Título de Doctor en Derecho por la Universidad de Madrid y además de ser Diplomado en Genealogía Heráldica y Nobiliaria por el Instituto Salazar y Castro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Diplomado en Cooperación por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid fue Colaborador en diversos periódicos y revistas como ABC, Reconquista o Verbo, entre otros, firmando sus artículos con el pseudónimo de “Covadonga”. En estos medios defendió sus principios e ideales monárquicos y de democracia durante varios años. Defensor del restablecimiento de la monarquía en la persona de Don Juan de Borbón en los años durante los que ejerció la Jefatura del Estado el General Franco, esta posición le acarreó no pocos quebraderos de cabeza y sacrificios entre los que pueden señalarse el no haber podido acceder al nombramiento de “Letrado en Cortes”.
También fue autor, bajo el pseudónimo de Covadonga, de la novela “Hay acero en los escombros” escrita en abril de 1960 y publicada por la Editorial Barna, dedicando su actividad intelectual en el campo del Derecho a la publicación de numerosos libros y monografías, entre otros escritos.
Nombrado Académico correspondiente de la Real de Jurisprudencia y Legislación pronunció diversas conferencias y tuvo una etapa de actividad docente en el ámbito universitario en la que se puede destacar su colaboración como profesor de Derecho Administrativo, profesor de la Cátedra de Derecho Natural y Filosofía del Derecho, ambas en la Universidad Complutense de Madrid y el Colegio Mayor Cardenal Cisneros adscrito a dicha Universidad.
En su última etapa profesional fue Asesor Jurídico del Consejo General de Colegios de Enfermería hasta su jubilación.
Caballero Maestrante de la Real de Sevilla, Caballero Infanzón de la Virgen de la Caridad de Illescas y miembro y colaborador activo de numerosas entidades y asociaciones culturales, benéficas y religiosas y miembro activo de la Adoración Nocturna. En el momento de su fallecimiento tenía expediente abierto en el Ministerio de Justicia a la sucesión, instada a S. M. El Rey, en la merced nobiliaria de Conde del Pinar, vacante por fallecimiento de su pariente Carlos García Mon.
Hombre profundamente religioso y asiduo practicante falleció, bajo el Manto de la Virgen del Pilar, hace seis años en su domicilio familiar de Madrid rodeado de sus familiares, habiendo recibido de manos de uno de sus hijos, presbítero, los últimos sacramentos. Su vida y su persona fueron, para todos, ejemplo de caballerosidad, honradez, justicia, laboriosidad y coherencia con los principios éticos del humanismo cristiano.
En la actualidad, ostenta el título Ramón Valdés de la Colina, V Barón de Covadonga.