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martes, 13 de abril de 2010

El canónigo Máximo de la Vega.

Máximo del la Vega nace el 19 de noviembre de 1841 en el seno de una familia acomodada de Nueva de Llanes, ya que su padre, Don Benito, era el escribano de esta localidad. Entra muy joven en el Seminario Metropolitano de Oviedo y es ordenado presbítero en 1866. Ese mismo año, con sólo 25 años, es designado, a propuesta del ministro Posada Herrera, para el cargo de Canónigo de Covadonga.
A partir de 1872, Máximo de la Vega se convertirá en el brazo ejecutor de la ingente tarea de renovación material y espiritual de Covadonga que el obispo Sanz y Forés inicia en el santuario de Covadonga. Será el capitular llanisco el que recomienda a Roberto Frassinelli como diseñador y director de la obras para la rehabilitación de la Capilla de la Santa Cueva.
Don Máximo se entregará en cuerpo y alma a conseguir que se lleven a buen término las obras del Camarín de la Santa Cueva. El 8 de septiembre de 1874, se inaugurada la primera parte del grandioso proyecto renovación de Covadonga y el obispo Sanz y Forés proclamará solemnemente que pronto se colocará la primera piedra de un suntuoso templo digno de María.
En estos años de la década de los setenta, don Máximo dedica todos sus esfuerzos a la construcción de la basílica. Así, negocia donaciones, moviliza a los fieles, organiza peregrinaciones, encarga una gama de objetos para la venta y, por supuesto, vincula a destacados políticos a su proyecto. Las obras darán comenzaron el 30 de julio de 1877 con la presencia del Rey y bajo la dirección técnica de Frassinelli; pero, a píe de obra, como un capataz encomiable siempre se encontraba don Máximo, quien decidía sobre todos los aspectos del trabajo, por eso las gentes del lugar le apodaron con el sobrenombre del Soberano.
Cuando el obispo Sanz y Forés es trasladado a la diócesis de Valladolid y el nuevo obispo Herrero y Espinosa de los Monteros decide retirar de la dirección técnica de la obras a Frassinelli, don Máximo pasa por duros momentos, ya que también quieren relevarlo a él del cargo de canónigo fabriquero. En 1884, un nuevo obispo, Martínez Vigil, confirmará a don Máximo en su puesto de fabriquero y el 10 de mayo de ese mismo año es nombrado conservador del de la Real Colegiata de Covadonga. A partir de ese momento la dedicación de don Máximo a Covadonga es absoluta, no para de viajar a Madrid en busca de fondos para culminar tan colosal proyecto.
Don Máximo no sólo se preocupó por el engrandecimiento de Covadonga, también fue un gran promotor de toda la comarca. Promovió la construcción de la carretera a los Lagos y la de Corao a Nueva, así como promocionó notablemente el turismo de naturaleza en el Macizo del Cornión. Su cabaña y su barca en el lago Enol fueron visitadas por importantes personajes en el último cuarto del siglo XIX.
En uno de sus múltiples viajes a la capital en busca de fondos enferma de una fuerte neumonía, a consecuencia de haberse detenido el tren en el que viajaba en el puerto de Pajares. Corría el mes de marzo de 1896 y don Máximo tuvo que abandonar su querida Covadonga para reponerse en su casa natal de Nueva. Pocos meses después, el 7 de septiembre, fallecía.

El obispo Sanz y Forés

Benito Sanz y Forés nace el 21 de marzo de 1828 en la localidad valenciana de Gandía. Estudiará Filosofía y Derecho en la Universidad de Valencia, obtiene el doctorado en 1848. Continúa sus estudios en el seminario de Valencia obteniendo el doctorado en derecho canónico en 1853 y el de teología en 1857.
Es ordenado sacerdote el 27 de marzo de 1852. Trabaja en la archidiócesis de Valencia como profesor de derecho canónico en su seminario entre los años 1851 y 1857y posteriormente será nombrado Vicario general.
El 22 de junio de 1868 fue nombrado Obispo de Oviedo por el papa Pío XI, tomando posesión del obispado el 8 de noviembre de 1868. Participará muy activamente en el Concilio Vaticano I, celebrado entre los años 1869 y 1870. Restaurará la capilla del Palacio Episcopal y el retablo mayor de la Catedral. Asimismo obtuvo de Pío XI el privilegio de basílica para la Santa Iglesia Catedral de Oviedo.
Será en Covadonga donde más se notará su obra. En 1872 impulsará decididamente las obras para restauración material del Santuario. Llevando a cabo con la colaboración del canónigo Máximo de la Vega y del dibujante Roberto Frassinelli las obras del Camarín de la Virgen en la Santa Cueva y de una capilla. A su vez, inició las obras para la construcción de la gran basílica en el cerro del Cueto.
No podrá culminar la obra comenzada en Covadonga, ya que el 18 de noviembre de 1881 es preconizado Arzobispo de Valladolid tomando posesión del cargo el 31 de marzo de 1882. Posteriormente, el 30 de diciembre de 1889 es nombrado Arzobispo de Sevilla y cuatro años más tarde es nombrado cardenal de San Eusebio por el Papa León XIII. Falleció en Madrid en 1895.